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panamanian reggae
Sherwin Johnson

Category: Industry Experts / 02-12-2019
Written by: Isabella Polanco

Claves para ser un empresario exitoso según Sherwin Johnson

Sherwin Johnson es un empresario Panameño radicado en New York, dueño del famoso Bar-Restaurant “Michelle´s Lounge”.  A sus 75 años de edad confiesa que se prepara para un retiro en su segundo país, Costa Rica.

Revela que lo que lo ha llevado hasta donde está es el trabajo duro y la paciencia. Así mismo, Sherwin nos comenta un poco de los viajes que ha realizado por el mundo y un poco de su historia familiar.

¿De dónde eres? ¿Dónde creciste?

Nací en la República de Panamá, en la Ciudad de Panamá. Me crié en Colón, pero nací en Panamá.

¿Cuántos años tienes?

75 Acabo de cumplir en abril.

¿Cuáles son tus hobbies? O ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Viajar, me encanta viajar y la música jazz, esa es mi música. Salgo a oír la música sea donde sea, voy a conciertos donde sea en el mundo, cuando se me antoja (risas).

Conozco China, toda Europa, Brasil, todas las islas del Caribe, Costa Rica (que es mi otro país). Soy de padre y madre costarricenses. Allá tengo mi casa de jubilación y muchos familiares, así que gracias a Dios que he tenido la oportunidad de viajar.

Mientras que tenga la salud, estoy planeando casualmente ir a al Sur del Pacífico (Australia). Tengo planes de viajar muy pronto.

También conozco Suráfrica (Johannesburgo), allí fui a atender el juego de la Copa Mundial, hace 9 años en el 2010. Así que te repito, he tenido la oportunidad viajar, Dios es grande.

¿Cuáles son tus aspiraciones? En base a tu vida personal, tu carrera o tus hijos (si tienes).

Tengo 3 hijos. Una es juez aquí en Nueva York, la otra es directora de una escuela en Long Island y mi hijo trabaja en una compañía en Manhattan.

Ya a mi edad he hecho de todo. He estado en negocios, ya son 46 años casi en mi negocio, en el mismo lugar. Así que yo ya estoy casi llegando a ese punto donde tengo que jubilarme y dejar que el negocio lo atiendan mis hijos. Ya mis aspiraciones son jubilarme y “take it easy”.

¿Es cierto que para ser empresario hay que ser rico de nacimiento?

No, porque yo no soy. Mis padres no eran ricos, pero mi papa tenía la aspiración de tener su propio negocio de bar en Panamá. Él trabajaba como bartender, entonces se mudó para acá para Estados Unidos y consiguió trabajo como bartender y ahí empezó la bola a rodar.

Después de un tiempo compró su primer bar y ahí empezó la cuestión. Hemos tenido un total de 4 bares durante una época de 50 años. Ahora tenemos 1. El que tengo ahora lo he tenido por 46 años, los otros resultaron bien, pero los vendimos y decidimos concentrar nuestros esfuerzos en este que es Michelle, el nombre de mi hija mayor.

¿Qué te hizo determinar que debías ser empresario y que debías continuar con ese negocio?

Actualmente yo soy contador y después de salir de la fuerza aérea, yo trabajaba para el banco como contador. Mi papá tenía un bar y el me pidió que fuera a trabajar con él porque yo soy su único hijo. Después de pensar un rato, decidí irme a trabajar con mi papá y así fue como empecé a ser empresario.

Empecé con mi papá y después el falleció. No es nada que yo había planeado, desde el principio me gustó porque mi padre tenía el negocio y el necesitaba un asistente que trabajara con él y aún estoy.

¿Sientes que has fracasado alguna vez en ese negocio?

Fracasado no, pero hemos tenido nuestras altas y nuestras bajas. El fracaso que tengo yo sería que, después de trabajar tanto en bares estaba un poco aburrido y decidí venderlo. Lo vendí y me mudé para la Florida por 5 años porque ya no quería estar involucrado en los bares.

Después de 5 años mi papá me llamó para que regresara a Nueva York y regresé, pero como vendí el bar y la casa, el fracaso del que te estoy hablando es que esa propiedad, en el área donde está, se convirtió en un área donde las casas duplicaron sus precios, entonces vendí la casa muy a lo loco, no debí haberla vendido. Esa propiedad hoy en día vale millones.

Yo dije: “No me voy arrepentir, voy a continuar con mi trabajo”. Ahora estoy bien contento, pero siento que ese fue mi fracaso.

¿Cómo fue el comienzo de ese negocio? ¿Se te hizo difícil o ya tenías conocimientos previos?

No, no tenía conocimientos porque nunca había trabajado en un bar. Tenía que aprenderlo porque mi papá me mantenía en línea para que yo aprendiera todo, no era nada difícil.

Las horas que yo tenía que trabajar eran horas largas, yo llegaba a abrir el bar a las 9 de la mañana y salía a las 4 de la mañana. Esa es la parte difícil.

En la actualidad ese negocio es una esclavitud, yo siempre lo digo. Ese negocio es esclavitud porque hay que invertir muchas horas aun siendo el dueño.

Como eres el dueño, tienes que estar ahí presente porque la clientela llega y busca al dueño para conversar o platicar, lo que sea. Me he dado cuenta de que, la clientela, cuando llegan a su establecimiento, quiere formar una conversación con los dueños y así uno atrae a esos clientes. Entonces todos vienen, conversamos, tomamos y así es la cuestión.

Hoy en día no paso tanto tiempo como en el pasado. A veces llego al trabajo y me quedo ahí todo el día, hasta la noche. Hay días que no llego y me quedo en la casa, porque claro ya tengo suficiente ayuda. Tengo gerentes, entonces ellos se alternan. Trabajan como 10 personas en el bar.

Yo nunca quise involucrarme en cuestiones de restaurante porque creo que hay muchas pérdidas, especialmente si tú no sabes lo que estás haciendo con el restaurante. Entonces, lo que yo hago es que alquilo la cocina y ellos venden. Yo personalmente no se nada de restaurantes, porque no tengo un restaurante. Yo tengo el bar y tengo la cocina, entonces yo la alquilo y ellos se encargan. Me pagan a mi semanalmente el alquiler.

¿Te sientes realizado o tiene más proyectos en mente?

No tengo proyectos aquí en los Estados Unidos, pero sí tengo cosas que he hecho afuera del país, en Costa Rica en particular. Tengo planes de vender las propiedades que tengo allá, unas cuantas fincas o construir algo para alquiler o algo así, no sé, no he decidido todavía.

Lo que es de acá de Estados Unidos lo dejo para mis hijos, que ellos se encarguen de eso, yo ya estoy muy viejo (risas).

De mi familia entera, la única persona nacida en Panamá soy yo y un primo, que es el que me ayuda en el bar. Yo no tengo familia en Panamá, cuando voy a Panamá estoy como un turista, en mi propio país. En Costa Rica tengo muchos familiares porque mis padres son de allá, tengo un montón de primos. Yo voy a Panamá anualmente porque tengo que atender el Cristo Negro de Portobelo.

El Cristo Negro de Portobelo es una celebración cristiana católica que se celebra el 21 de octubre, este Cristo Negro está ubicado en Portobelo y lo conozco de infancia, así que siempre he ido a esta celebración anualmente. Lo he hecho toda mi vida. Es una procesión alabando al Cristo, pero Él es negro. Hay una historia sobre cómo este Cristo llegó a Panamá, pero es bien larga.

¿Qué le diría a un joven que quiera emprender, pero tiene miedo de fracasar y cometer errores?

Yo le diría que tiene que involucrarse en un negocio y que tiene que anticipar fracasos porque nada es fijo. Lo que hay que tener en mente antes de empezar un negocio es que hay que tener los fondos para empezar, tienes que planear tener plata suficiente para mantener el negocio abierto por lo mínimo 6 meses, sin ganar nada. ´

Se requiere esa cantidad de tiempo para atraer a la clientela. Imagínese usted que tiene un negocio y un tipo a la par suya tiene el mismo negocio y ya él tiene los clientes. El cliente que está ahí dentro en ese bar o restaurante no lo va a dejar automáticamente para ir a conocerte a ti, él va a llegar un día, usted tiene que hablar con él y tratar de convencerlo de que ahí también se vende, pero eso toma tiempo.

Tienes que alistarse para poder mantener tus puertas abiertas por lo menos 6 meses, de tu propio bolsillo. No es viable si no tienes los recursos porque estás perdiendo el tiempo. Uno espera fracasos, el fracaso va a ocurrir, pero cuando ocurre hay que quedarse ahí y continuar. Hay que tener fe.

¿Cómo es la vida de un empresario? ¿Qué haces en tu día a día?

Trabajo. Planear y trabajar como si uno es empleado también, con todo y que uno es el dueño.

Yo me meto a trabajar como cualquier otro. No porque uno es dueño no trabaja, yo no funciono así. Yo hago el trabajo que hacen mis trabajadores, para que ellos sepan que cuando yo les pido que hagan algo es porque yo también lo hago.

Hay que salir y ponerse las pilas. Amarrarse los pantalones y meter la mano, hay que hacerlo.

¿Qué cualidades deben tener las personas que quieran triunfar en el mundo empresarial?

Uno tiene que ser paciente. La paciencia domina siempre. Hay que tener paciencia y hay que escuchar a la otra persona que está hablando. No porque uno es dueño está siempre en lo correcto, hay que oír la otra parte de la conversación, con eso se puede continuar.

Hay que tener mucha paciencia. Hay que escuchar a las otras personas, que te den su opinión. Tú no estás siempre en lo correcto.

¿Qué le diría al gobierno que hay que cambiar para que existan más empresarios en EE. UU.?

¿A Donald Trump? (Risas). Honestamente yo no sé que hay que decirle al gobierno americano. Esta pregunta para mi es muy difícil, porque honestamente no sé qué les diría.

En Panamá y en esos países de Centro América hay muchas cosas negativas que están ocurriendo con los gobiernos y con la plata, son muchas cosas negativas… Pero como yo ya estoy totalmente jubilado, bueno totalmente no, parcialmente.

Primero tienen que invertir la plata en la gente, en el pueblo, para que puedan existir. Lo que pasa es que ellos se meten el dinero en su propio bolsillo. En un tiempo Panamá recibía un millón de dólares todos los años de los Estados Unidos, eso era cuando los americanos estaban ahí y controlaban el Canal de Panamá.

Hoy en día, ya que está en manos de los panameños, reciben billones anuales y el pueblo aún está con problemas. La gente no tiene nada de comer, no tienen donde dormir… Y hoy en día reciben unos cuantos millones de dólares anuales. Lo que sucede es que los políticos lo usan para su consumo personal y se benefician ellos mismos.

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